Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies y basado en la politica de cookies de Google Adsense. Puede leer a continuación el enlace

24 oct 2008

Dos mujeres electrocutadas

CONCEPCIÓN.-
Una señora de 83 años y su hija de 54 fallecieron electrocutadas en la tarde del jueves. El accidente se produjo presumiblemente cuando la anciana retiraba unas ropas tendidas por un alambre que había hecho contacto con un viejo fluorescente que tenía cables sueltos.

Perdieron sus vidas Dorila Scarpellini de González (83) e Idilia Nazaria González Scarpellini (54) quienes fueron encontradas tendidas en el patio de su casa, una al lado de la otra.
El percance se produjo en la casa de la calle Otaño entre Gral. Garay y Cerro Corá, al lado precisamente del local del club Cerro Corá. Según relató Pedro González Scarpellini (52), uno de los hijos de doña Dorila, su hija Fanny Amalia había venido a la casa a las tres de la tarde para controlar el trabajo de un electricista que estaba reparando las instalaciones ante unos problemas que surgieron con la tormenta de la noche del miércoles. Cuando terminó el trabajo, todos salieron y se quedaron las señoras solas.

Fanny retornó a las 17:00 aproximadamente y se encontró con la triste sorpresa.
Doña Dorila había tendido unas ropas en la tarde y habría estado recogiéndolas cuando se produjo la electrocución. Su hija habría acudido en su ayuda y también fue alcanzada por la energía eléctrica. La mujer de 83 años fallecida tenía tres hijos: Pedro, Idilia (quien falleció con ella) y María Ramona González Scarpellini (56), quien había viajado a España para trabajar para tratar de ayudar a la familia.

No hay comentarios:

C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

INFORMACIONES EN SALUD Y MEDICINA

MEDICINA NATURAL PARAGUAY