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15 jul 2013

EPP logra imponer sus propias “leyes revolucionarias”

El Ejército del Pueblo Paraguayo, que el miércoles de siesta quemó una camioneta en una emboscada a un capataz de la estancia “San Eduardo” de Tacuatí, de a poco y con cada acción violenta está logrando imponer sus propias “leyes revolucionarias”, que consisten básicamente en obligar a productores norteños a aportar dinero y víveres para la “lucha” de la banda y en amedrentar a trabajadores inocentes para moverse de manera impune por los montes que comprenden el límite entre los departamentos de Concepción y San Pedro. 

Zona de influencia del EPP
Luis Lindstron justamente fue uno de los que pagaron con su vida la “desobediencia” a las imposiciones de los criminales.

La última aparición del Ejército del Pueblo Paraguayo ocurrió el miércoles a las 11:50, en un camino interno de la estancia “San Eduardo”, propiedad de Eduardo Talavera, en el distrito de Tacuatí, departamento de San Pedro, a 1.500 metros del cauce del río Ypané, que divide los departamentos de Concepción y San Pedro.

Un comando armado integrado por al menos 10 criminales, todos vestidos con uniformes de camuflaje y con armas largas, emboscaron al capataz Adrián Zorrilla Otaño, de 22 años, quien se desplazaba en una camioneta Toyota, cabina simple.

El grupo neutralizó a tiros de fusil el rodado de la víctima, al disparar contra el motor. El joven dijo que se agachó para evitar ser herido y que luego fue obligado a salir del vehículo y tenderse en el suelo, donde le quitaron todas sus pertenencias, entre ellas dinero, celulares y documentos.

Los delincuentes se identificaron como integrantes del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y le entregaron un panfleto para que leyera cada uno de los puntos establecidos en lo que los secuestradores llaman “leyes revolucionarias”, como las prohibiciones de hacer desmontes, fumigar y portar armas, entre otras cosas.

También le dijeron al capataz que su patrón debía entregar víveres y animales vacunos en el asentamiento Nueva Fortuna de Kurusu de Hierro, situado a cinco kilómetros del lugar, al otro lado del río Ypané, ya en el departamento de Concepción, y en el asentamiento Núcleo 4 de Arroyito, a 20 kilómetros del sitio de la emboscada.

Luego de estas advertencias y de casi media hora de arenga, los captores incendiaron la camioneta y liberaron a la víctima, quien a pie recorrió 10 kilómetros hasta llegar al casco central de la estancia.

Fuente: ABC

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