Rechazan sobreseimiento de Oviedo en audiencia
HORQUETA, departamento de Concepción. El juez en lo Civil de esta ciudad, Walter Peña, rechazó ayer el sobreseimiento de Alcides Oviedo Brítez, elevando la causa a juicio oral y público para remitir dentro de las 48 horas el expediente y todas las evidencias del caso del secuestro de Arlan Fick Brem, ocurrido en 2014, al Tribunal de Sentencia.

Su decisión fue producto de la audiencia preliminar que se le realizó ayer en el Palacio de Justicia de esta ciudad a Oviedo Brítez, imputado por el secuestro de Fick como uno de los cabecillas del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
El secuestro del joven se produjo el 2 de abril del 2014 y el mismo fue liberado en la noche de Navidad de ese mismo año. Sus familiares tuvieron que pagar la suma de 500.000 dólares por su rescate.
Para la audiencia comparecieron ante el juez Peña el acusado con su abogado Amado Alvarenga con la presencia del fiscal de la Unidad Antisecuestros, Joel Cazal, la presencia de efectivos militares y agentes policiales de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC).
La audiencia preliminar se desarrolló en medio de un aparatoso despliegue de seguridad en la sede del Poder Judicial. Los periodistas trataron de ingresar al Juzgado donde se realizaba la audiencia para tomar una imagen del imputado, pero los efectivos de la FTC no lo permitieron.
El fiscal Cazal, en representación del Ministerio Público, sostuvo que Oviedo Brítez ejerció dominio de la acción en el momento del secuestro de Arlan Fick, cuando planteó un canje de prisioneros por la liberación del joven, que se realizó con la presencia de referentes de los Derechos Humanos, junto a efectivos policiales.
ABC
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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