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21 jun 2008

Impunidad en San Alfredo explica el tráfico de madera en Concepción

Agentes del Ministerio Público realizaron una intervención en Concepción, en procura de contener el tráfico de madera. El operativo fue un fracaso, ante la movilización de traficantes para liberar a los detenidos. Delincuentes incendiaron el retiro Alegre de la estancia Primavera y amenazaron con quemar el establecimiento si los detenidos no eran liberados. La colonia San Alfredo es el centro regional de rollotráfico.


Agentes del Ministerio Público realizaron el viernes una intervención en el departamento de Concepción, en la jurisdicción de la colonia San Alfredo, a unos 100 kilómetros al norte de la capital departamental. Los fiscales Ricardo Merlo, José Luis Casaccia y Richar Alarcón intentaron detener a traficantes de madera que operan en los alrededores del arroyo Las Paz, en el área de influencia del Parque Nacional Paso Bravo.
El operativo de la fiscalía ambiental fue un fracaso: los agentes del Ministerio Público tuvieron que salir corriendo de la zona, perseguidos por una turba de traficantes de madera que no estaban dispuestos a aceptar la detención de sus cabecillas. Los fiscales tuvieron el resguardo de agentes policiales, cuyo número no fue suficiente para controlar una situación que terminó con el incendio del retiro Alegre, de la estancia Primavera. Una turba enardecida, de unos 300 traficantes, persiguió sin éxito a la comitiva de la fiscalía y entonces optó por incendiar y saquear el retiro, con la amenaza de destruir el establecimiento ganadero.
El chantaje tuvo éxito: cinco delincuentes detenidos in fraganti fueron liberados. Los presuntos traficantes son: Milciades Silvestre, Adán Cristino Esquivel Aguirre, Tadeo Esquivel, Rafael Esquivel y Celso Alvarenga. Los fiscales no tuvieron alternativa. Pidieron refuerzo policial, no apareció; reclamaron presencia militar, no existía autorización previa de Fuerzas Militares. El resultado es que los agentes del Ministerio Público quedaron únicamente con la protección de los policías que fueron desde Asunción, que tampoco eran suficientes.
Lo grave del caso es que no se puede contar con el respaldo de los efectivos policiales de Concepción, porque ellos mismos filtran la información y, al final, no tiene ningún sentido intentar un operativo porque no se encontrará a nadie trabajando en el monte.

COLONIA SAN ALFREDO

Abderrada Yambay y Felino Amarilla donaron 10 mil hectáreas de tierra en los alrededores del arroyo La Paz. La fracción fue elegida por la comisión vecinal que funciona en la colonia San Alfredo; obviamente escogieron tierra con suficiente monte. De allí se está sacando la madera. Los traficantes de rollos operan con absoluta impunidad, a plena luz del día. Los camiones facilitan el suministro ininterrumpido de madera a los aserraderos instalados en San Alfredo. Surge como principal sospechoso de financiar las operaciones nada menos que el presidente de la seccional colorada, Pablo Palacios, junto con su hijo Oscar. Otro traficante supuestamente involucrado en actos delictivos es Carlos Pérez.
Los delincuentes pueden operar con la impunidad que brinda el poder político regional. Esto explica la corrida del Ministerio Público y el incendio del retiro Alegre. Y cuando hablamos de complicidad del poder político también involucramos a la Gobernación departamental y a la jefatura policial, porque no tiene explicación aceptar que los camiones circulen por las rutas llevando de un extremo a otro rollos de madera. Otro tanto sucede con instituciones de nivel nacional, como es el caso del Servicio Forestal Nacional. Toda intervención en San Alfredo concluye con la presentación de guías de traslado, pero tales documentos no cuentan con el respaldo de planes de manejo forestal, menos aún de impacto ambiental.

Los fiscales Ricardo Merlo, José Luis Casaccia y Richar Alarcón tuvieron la mejor de las intenciones; hicieron el intento, pero fueron corridos por una turba que también actuó con libertad para incendiar el retiro del establecimiento. Ahora están destruyendo esas 10 mil hectáreas, supuestamente destinadas a reforma agraria; luego harán lo mismo con las reservas naturales privadas, para terminar destruyendo el Parque Nacional Paso Bravo.Este proceso no es social, es delictivo. Se oculta la impunidad detrás de reivindicaciones sociales, para justificar el despojo de lo poco que resta de bosques en el país.En el norte de Concepción no existen campesinos sin tierra, sino delincuentes sin rollo.Son como hormigas que devastan todo a su paso, tumbando lo que sigue en pie.En el norte de Concepción el tema es fácil: intervenir la colonia San Alfredo será un golpe que no podrán resistir los traficantes allí instalados. Es un favor que podemos hacerle a los últimos montes que restan al Paraguay.

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