Concepción.-
La vía está siendo reparada por la gobernación y los trabajos durarán ocho días.
El puente sobre el río Aquidabán a la altura de Paso Horqueta se halla clausurado en horario diurno debido a los trabajos de refacción que se llevan a cabo en la infraestructura. El puente de madera de 120 metros se encuentra en la ruta que va a Vallemí y desde su construcción sufrió varias reparaciones. Para permitir las tareas, el puente es clausurado de siete de la mañana hasta las16:00.
Actualmente se realiza el cambio de dos pilotes en la cabecera sur del puente y también el cambio de algunas vigas transversales, con lo que prácticamente se está completando el noventa por ciento de la reconstrucción del puente, según explicó el arquitecto Francisco Huerta, jefe de obras de la gobernación. Lo que quedaría pendiente es un tramo en la cabecera norte, lo último en la parte estructural y después la parte de terminación, colocación de pasamanos, guardarruedas y la iluminación, comentó. Con respecto al tiempo que durará la clausura parcial, dijo que la parte estructural, con los pilotes y las vigas, estará en ocho días y la terminación en unos quince días.
El puente de Paso Horqueta, a unos 50 kilómetros de Concepción, es una infraestructura de madera de unos ciento veinte metros de largo y diez de altura. Cumple una función muy importante, ya que el trayecto Concepción - Vallemí se acorta una considerable distancia yendo por Paso Horqueta con relación a la distancia que se tiene viajando por Paso Barreto, que es otra alternativa.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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