Oratorio Don Bosco queda en pesimas condiciones
Concepción.-
Un accidente con suerte se produjo en la noche del sábado en el barrio Itacurubí de la ciudad de Concepción. El oratorio Don Bosco se desmoronó en parte, minutos después de haber terminado una actividad juvenil.
No hubo víctimas personales, pero las pérdidas materiales son cuantiosas.
La mala racha persiste sobre la comunidad religiosa, ya que el tinglado había volado en dos ocasiones anteriores por efecto del mal clima.
El sábado de noche hubo varias actividades en el templo, ubicado en el centro del populoso barrio Itacurubí.
Se realizaron misa, casamiento y encuentro de jóvenes confirmandos, que concluyeron aproximadamente a las 23. Cuando la gente se retiró, a las 23.30, aproximadamente, se produjo un fuerte ruido producto del derrumbe de una gran parte del edificio. Cayeron parte del techo y las paredes de un costado del gran templo.
Los vecinos llegaron rápidamente al lugar, sin creer lo que estaba ocurriendo. Lamentaron el episodio, ya que es un oratorio tradicional dependiente de los salesianos de Concepción y de la parroquia María Auxiliadora.
Porfirio Barrios, miembro de la comisión del oratorio, mencionó que vio construirse el templo en los inicios de los 80 con el padre Gabi y no se explicó el motivo que habrá provocado el derrumbe, pues aparentemente era un edificio sólido y de buena estructura.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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