Unos 1.100 pobladores fueron atendidos en Kurusu de Hierro
Desde tempranas horas de ayer los pobladores de este distrito ubicado en el primer departamento del país fueron llegando a la escuela Kurusu de Hierro, en donde se llevó a cabo la asistencia médica de parte de las Fuerzas Armadas, que se encargaron de prestar asistencia con los medicamentos que la Embajada de los EEUU donó.
Según los informes preliminares, ya fueron atendidos unos 1.100 pobladores; también con el apoyo del Ministerio de Salud y la Policía Nacional. La asistencia será hasta hoy, a las 17.
En el encuentro, el cual estuvo fuertemente custodiado, se pudo notar la gran necesidad que sufre esta zona del país; por ejemplo, la mayoría de los atendidos, adultos, adolescentes y niños no cuentan con cédula de identidad.
A la vez, en general solicitaban el certificado de vida y residencia, ya que casi nadie cuenta con el documento.
En la parte sanitaria, los lugareños tenían problemas de cefalea, IVU (infección de vía urinaria), y a la vez pedían medicamentos para la presión, etcétera. En cuanto a los niños, la mayoría tiene problemas de parásitos.
La Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) mostró a los jóvenes documentales sobre las consecuencias del consumo de las drogas.
En el sitio también estaban militares de la Dimabel, que esperaron en vano que los pobladores registraran sus armas. Nadie se presentó para ese fin.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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