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27 dic 2011

Barcos no viajan al norte

CONCEPCIÓN.- (UH) Las embarcaciones que surcan las aguas del río Paraguay hacia la zona norte se llamaron a silencio por las fiestas de fin de año. Solo una barcaza realizará esta semana su último viaje, en un corto trayecto.

El barco Guaraní es el único medio de flete fluvial que salió ayer del puerto antiguo de Concepción, rumbo a Vallemí, y prevé su vuelta para esta semana, constituyéndose en el último viaje del año hacia el Norte del país.

Ese navío lleva más cargas que pasajeros y su trayecto habitual es hasta Fuerte Olimpo; sin embargo, por la época solo llegará a Puerto Vallemí.
Por su parte, el buque Aquidabán, que tiene rutina hasta Bahía Negra, ya no viaja en la última semana de cada año como es costumbre, para que el personal pueda pasar las fiestas con sus familiares.
Esta embarcación es de pasajeros y de cargas, y mantiene una tradición en transporte desde hace décadas. Sus propietarios –una familia dedicada a astilleros y que tiene una empresa en la capital del primer departamento– son de la ciudad de Concepción.

OPCIÓN.


De acuerdo a los pasajeros, viajar en lanchas al Norte aún sigue siendo una buena opción, principalmente, por el estado de las rutas. Pese a que es más lento el viaje, es seguro e incluso económico para el acarreo de mercaderías.
Los pasajeros más usuales son los revendedores que llevan mercaderías de diferentes rubros y bajan a los puertos litoraleños. Es así que los habitantes de Puerto Guaraní, Puerto Casado, Vallemí, Fuerte Olimpo, Bahía Negra dependen en gran medida de la llegada de estas embarcaciones para surtirse de productos de consumo en general.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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