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15 abr 2012

Heroe Excombatiente concepcionero cumple 101 años

Ataviado con una camisa blanca de ao po'i y corbata gris, don Cleofe Ramón Centurión Laguardia presidía ayer un larga mesa, rodeado de sus familiares. Todos llegaron desde distintos puntos del país, e incluso de Argentina, para festejar los 101 años de vida que el excombatiente de la Guerra del Chaco cumplió el 9 de abril.


Con la entonación de que los cumplas feliz y en un ambiente de mucho afecto e emotividad, don Cleofe apagó las velitas de la celebración.
Recuerda que tenía 20 años cuando fue llamado a servir en el frente, luego de la batalla de Boquerón. En ese momento ya era reservista, pues hacía 8 meses que salió del cuartel. No dudó en empuñar el fusil y cargas de mano (granadas), atadas a su cintura para defender la heredad chaqueña, su propio territorio.
Don Cleofe nació en Laguna Cristo Rey, distrito de Loreto, Departamento de Concepción. Pasó en las entrañas del Chaco, bajo fuego, la mayor parte de la guerra.

HERIDO 

Sólo cuando cayó herido en medio de un cruento combate salió de la selva para ser atendido en un hospital, pues cuatro balazos laceraron sus piernas. Pasó por largo periplo hasta llegar a Concepción, donde quedó hospitalizado un mes y volvió a contactar con su familia.
Recuerda que el día en que el barco llegó hasta dicha ciudad vio a lo lejos a un vecino que acababa de atar su caballo a un árbol, lo llamó y le pidió que le avisara a su padre que estaba herido. Don Cleofe llora al evocar la visita de su padre al día siguiente, pero recuerda que también se alegró cuando le dieron permiso para volver a su hogar. Sin embargo, la estadía duró poco ya que su pierna herida no respondía y un médico militar le dio un pasaje libre para embarcarse hacia Asunción, donde fue intervenido quirúrgicamente.
"Desde ese día camino hasta ahora", dice en un dejo de picardía, además al recordar que no quiso quedarse de camillero en el hospital. Su rebeldía le valió un nuevo pasaje, de vuelta al frente de batalla, con el regimiento R. C. 4 Acá Carayá. El 12 de junio de 1935 no podía creer que la guerra había acabado. Al recibirse la orden de "cesación de hostilidad", sus compañeros y él explosionaron "todo lo que hacía ruido, hasta las ametralladoras", para celebrar.
Don Cleofe fue a la guerra con tres hermanos y con uno de ellos se volvió a reunir tres años y 9 días después.
La paz le permitió forjar un proyecto de vida al lado de doña Natividad de Mercedes Lima, quien fue su esposa por muchos años y con quien tuvo una decena de hijos.

UN SÍMBOLO DE CONCEPCIÓN

El héroe guaraní es un símbolo del bicentenario del primer departamento.
El histórico acontecimiento coincidió el año pasado con su cumpleaños n.º 100. En Concepción fue el portador de la antorcha de la libertad que entregó a un niño como un legado de su valentía, su lucha y su fe.
Fue condecorado en el 2007 con la Cruz del Defensor, que le enorgullece portar.
Su hija mayor, Ambrosia, recuerda que la vida al lado de su padre fue de mucho trabajo pero muy apacible. Comentó que él cuidaba de la chacra y de los animales para la subsistencia y que además transportaba entre 400 a 500 docenas de naranjas y bananas a vender en Concepción. La actividad requirió que ella aprendiera a manejar una carreta tirada de bueyes, mientras él le contaba sus historias de la guerra.

C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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