Buscan evitar nuevos ataques a torres de ANDE
- Luego de reponer ayer las dos torres de energía que habían sido derribadas por el EPP en julio pasado, la ANDE intercambia experiencias con sus pares de Colombia para reducir los riesgos de otro atentado similar. Prevén guardia permanente.

Víctor Romero, titular de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), confirmó que ayer se instalaron las dos torres que reemplazan a las derribadas a principios de julio pasado, en la zona de Horqueta. El atentado había dejado sin energía a 765.000 paraguayos de los departamentos de Caaguazú, San Pedro, Concepción, Amambay, Alto Paraguay y Presidente Hayes. Mientras duraban los trabajos de reposición definitiva, se habían instalado ocho torres para mantener provisoriamente el servicio.
El funcionario indicó que el ataque del grupo de criminales autodenominado EPP le costó a la ANDE unos US$ 650.000. La cifra incluye el costo de las torres, de unos US$ 10.000 cada una, así como el de la instalación, de unos G. 200 millones, y la energía no facturada en su momento.
Al ser abordado respecto a las medidas que se tomarán para evitar un atentado similar, Romero reconoció que se torna difícil cubrir toda la red eléctrica, aunque mencionó que ya se conversó con la Fuerza de Tarea Conjunta para mantener una patrulla permanente en la zona de influecia de la banda de asesinos y secuestradores. “Lo que hemos acordado con la FTC es que ellos van a hacer una especie de recorrido permanente por las torres”, refirió.
Anunció además que se conversa con técnicos de Colombia, a fin de compartir experiencias sobre medidas de seguridad de esta naturaleza, considerando que en este país igualmente deben lidiar con las FARC. “Esta semana justamente estamos firmando un convenio de cooperación con una empresa de Colombia, que tiene experiencias en situaciones de este tipo”, refirió, en contacto con Canal 100.
Fuente: ABC
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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