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19 ago 2015

Horqueta: El negocio del Reciclado de latas

HORQUETA. El negocio de la venta de latas de cerveza continúa vigente en esta ciudad. Aumentó el número de personas que se dedican a ese trabajo.
La mayoría son de las familias que se asentaron en los cinturones de pobreza de esta ciudad o de las villas periféricas. Son campesinos de este distrito que vendieron sus tierras en la zona de Arroyito, Alemancué, Alfonso Cué y otras.

Las parcelas fueron adquiridas generalmente por brasileños, principalmente en Arroyito, donde cultivan grandes extensiones de soja. Otras tierras, los labriegos las vendieron a ganaderos y a algunos exdiputados del departamento, que instalaron sus estancias.

El acopiador del material de aluminio, Milciades Daniel Scarpellini, dijo que porque no cuentan con fuentes de trabajo se dedican a la recolección de las latitas. Señaló que la compra las latas está disponible a G. 3.500 por kilo, e indicó que la mayoría trae unos seis o siete kilos de las latas para contar con el sustento diario de sus familias.

Sostuvo que para recolectarlas recorren la ciudad y las encuentran en las calles, donde se encuentran las bodegas, restaurantes y bares en horas de la noche y la madrugada. Otros se rebuscan en el vertedero municipal, donde las recogen entre los basurales con nauseabundo olor, entre moscas y alimañas, remarcó.

Amado Scarpellini, con su hijo Milciades, quienes compran las latas, las envían a Concepción donde son prensadas. Desde la capital departamental son exportadas luego al Brasil para ser recicladas.

ABC

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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