Agricultor deja viejo sistema y logra excelente producción
CONCEPCIÓN.- Un agricultor concepcionero cambió el antiguo sistema de producción por el de agroecológica y biotecnología; aprovechó el apoyo recibido para convertirse en un productor modelo.
 |
| Plantación. El labriego concepcionero debe su éxito a la técnica de recuperación de suelo. |
Se trata de Alfredo Leguizamón, de la comunidad de San Luis, distrito de Concepción, quien posee una parcela de 5 hectáreas. "Ahora me doy cuenta de que 5 hectáreas ya son suficientes para la producción con recuperación de suelo", indicó.
Contó que cuando ya estaba a punto se renunciar a la agricultura por la poca o nula producción, se informó sobre otras técnicas y empezó el proceso de recuperación de suelo con la siembra directa y abono verde. "Comencé con abono de invierno, nabo, avena y lupino y vi el resultado", manifestó Leguizamón.
Remarcó que obtuvo el apoyo de la GTZ (Cooperación Técnica Alemana) para crear una huerta familiar y comercial, la cual produce lechuga durante todo el año.
Mediante una granja productiva cría aves, chanco y una vaca Holanda que actualmente ayuda a generar leche a la familia. "Tengo el apoyo de uno de mis hijos que decidió apoyarme en la chacra", señaló Leguizamón.
Mencionó que su esposa es su fuerte acompañante para la comercialización de sus productos al mercado municipal. Destacó que ella sabe todos los secretos de venta y que viaja tres veces a la semana a la ciudad. "No podemos quejarnos, recibimos los ingresos suficientes para vivir dignamente", señaló.
Aclaró que la mayor producción e ingreso obtiene con el cultivo de maíz orgánico y poroto que tienen buena salida en el mercado local. "Ya me dejé del sésamo que hasta hace unos años era el cultivo de renta", destacó.
Gracias a su trabajo, uno de sus hijos ya es universitario y otra está en el tercer año de enfermería.
UH
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
No hay comentarios:
Publicar un comentario