Navidad sin militares en Concepción
Últimamente participé del Foro Social del Norte en Horqueta. El 2 de diciembre escuché en El Cabildo de Asunción una conferencia sobre este mismo tema. Como ciudadano y como cristiano, creo que nos debemos de concienciar sobre lo que es el Departamento de Concepción y apoyarlo preferencialmente.
Tierra rica en superficie y tierra profunda con minerales sin explotar. Y, sin embargo, es uno de los departamentos más empobrecidos del Paraguay.Población que ha sufrido a lo largo de siglos el acoso sistemático. En la colonia de los españoles que se establecieron para frenar el avance de la colonia portuguesa. Después de la Guerra Grande su territorio, con su gente dentro, fue comprado por las grandes empresas extranjeras. Ahora, sufren con la soja agroexportadora, la ganadería intensiva y los narcos. Y, por si les faltara algo, ahora también es una zona militarizada, donde los derechos humanos no siempre se respetan.La consecuencia es que la población rural decrece en el departamento. Entre los años 1991 y 2008 los miembros de hogares rurales bajaron de más de 95.000 a alrededor de 74.000 personas. Según otra fuente, desde 1997 hasta 2002 abandonaron el departamento más de 14.000 concepcioneros.Y esta disminución de campesinos no tiene como única explicación la precariedad de un mercado laboral. Sino también, y mucho, a las relaciones conflictivas constantes entre un modelo expansivo y excluyente y el modo de vida rural tradicional.“Un paraguayo se puso a vender frutas en su propiedad de 20 hectáreas, que limita con establecimientos ganaderos de brasileños que realizaron una oferta de compra que fue rechazada. Esto activó “el acoso sistemático”: quema de un depósito e intento de la vivienda y otros actos intimidatorios, al final tuvo que vender su tierra a sus verdugos y marcharse lejos”.En lugar de enviar militares, con esa plata se debió hacer un reforma agraria departamental.Hermanos concepcioneros, estamos con ustedes.
UH
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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