Menonitas se reúnen hoy para expresar su postura
Menonitas de la colonia Río Verde del distrito de Santa Rosa del Aguaray (San Pedro) están atravesando momentos muy complicados a causa de la inseguridad reinante en la zona por las incursiones y acciones de la banda criminal autodenominada Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
Esa banda suele atacar esa colonia para secuestrar, incendiar maquinarias agrícolas y otros. El domingo último ocurrió un nuevo intento de rapto que causa preocupación a los productores, por lo cual se reunirán esta mañana con el objetivo de repudiar la violencia y pedir seguridad y paz para el norte de la Región Oriental, para que así puedan seguir trabajando y produciendo.Algunos colonos adelantaron que están sumamente afligidos por la inseguridad reinante y que cada domingo elevan plegarias por la libertad de los cuatro ciudadanos que continúan secuestrados por el EPP.Elevan oraciones por la seguridad y el cese de la violencia en el país, dijeron.Debido el temor en el que están sumergidos los habitantes de Río Verde, esta mañana se reunen para analizar y hacer pública una postura de la colonia mediante un comunicado, ya que nadie quiere aparecer en los medios de comunicación en forma individual por el miedo que infunde el EPP.El domingo último, dos hermanos de 17 y 14 años, en medio de una lluvia de proyectiles de grueso calibre, lograron huir de un intento de secuestro en el que todos los indicios apuntan como responsables a algunas células del EPP.Además, el joven Franz Wiebe, que está en poder de aquella banda, fue secuestrado en la misma área, en tanto que Abrahán Ferh fue raptado cuando estaba trabajando en la colonia Manitoba (Tacuatí).Igualmente, el EPP tiene en su poder al agente policial Edelio Morínigo y al ganadero Félix Urbieta del departamento de Concepción.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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