Arrebatan pensión a una anciana con homonimia
Una mujer de 69 años de Belén, Departamento de Concepción, con problema de ceguera, reclama la devolución de su pensión de la tercera edad que desde hace un año percibe otra mujer supuestamente con la misma identidad y número de cédula.
Se trata de la señora Elena Ayala de Aguilar, que ha dejado de percibir los G. 450.000 mensual desde hace un año, porque le informaron que una mujer de Corpus Christi, Departamento de Canindeyú, percibía sus haberes con el mismo número de cédula (637.360).FALSIFICADA. Según su marido, Pedro Aguilar, desde ese momento iniciaron las gestiones e incluso radicaron denuncia en Ministerio Público de Asunción (delitos informáticos) por falsificación de tarjetas de débito, crédito y de otros medios electrónicos, pero que lamentablemente nunca se investigó el hecho.“Es la cédula de mi esposa la que usan para cobrar, yo creo que es una falsificación”, comentó don Aguilar.Elena Ayala señaló que un día su esposo vino a contarle que su sueldo ya no estaba en su cuenta y que cobraba una mujer de Corpus Christi.“Yo aún veía un poco, pero me dio un ataque de nervios y eso me dejó a oscuras”, comentó la mujer, que en compañía de su marido y con apoyo de una educadora llegó hasta este corresponsal para narrar su historia.Cree que a través de la prensa se le puede verificar su situación, ya que ahora cuenta con su nueva cédula concedida por la Policía de Identificaciones que le agrega la letra B a su documento (637.360B).La mujer señala que necesita su pensión porque es una pareja que ya vive sola y porque su marido, con 73 años, trabaja poco.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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