Cumplen con exigencia del EPP
Los menonitas comenzaron a entregar los víveres en una comunidad indígena de Puentesiño, Concepción. Luego la comitiva se trasladará hasta el asentamiento campesino San Isidro de Amambay. El valor de los alimentos es de 25 mil dólares.Los víveres entregados ahora son los que habían rechazado los campesinos de la colonia Guahory y forman parte de las exigencias del grupo criminal EPP para poder liberar al joven Franz Wiebe, quien fue secuestrado el 27 de julio del año pasado y hoy se cumplen 210 días de su cautiverio, informó el corresponsal Aldo Rojas. "Con esto pudimos llegar a cumplir con la exigencia del EPP y esperamos que se pueda conseguir la liberación de Franz. Agradecemos a la comunidad por aceptar los víveres y de esa manera poder cumplir con el pedido y repartir todo lo que trajimos", dijo Wilhelm Neustaeter, uno de los menonitas que acompañó la comitiva.
Esta mañana un grupo de pobladores de Puentesiño bloquearon el paso del camión que transportaba los víveres, por que se sentían indignados por que el grupo criminal EPP los utiliza para sus fines extorsivos. Luego de una hora de conversación, los menonitas lograron que los manifestantes levanten el bloqueo de la calle y se pudo llegar hasta la comunidad indígena más cercana donde se entrega una parte de los alimentos.
En tanto que, el resto de los víveres será distribuido en el asentamiento campesino San Isidro del departamento de Amambay, distante a unos 35 kilómetros de esta localidad. Con esta entrega se da cumplimiento a la última exigencia que el grupo criminal hizo para poder liberar al joven secuestrado.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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