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5 jun 2017

Trabajadores de la calería de Itacuá en guerra por salarios

CONCEPCIÓN.- Setenta trabajadores de la Calería Guyrati de la comunidad Itacuá, distrito de San Alfredo, decidieron parar sus actividades en reclamos de cobro de salarios y pago de seguro social. Denuncian explotación a niños y nativos y que trabajan en condiciones insalubres, ya que la empresa no dota de los insumos necesarios para amañar el impacto de la fábrica.


Los 70 trabajadores son empleados directos de la empresa Calería Guyrati, propiedad de Rubén y Derlis Martínez, de Asunción, que dejaron de abonar hace 4 meses los salarios de los mismos y tienen 3 meses de atraso en el pago por el seguro social, por lo cual ninguno de ellos puede recibir atención en el Hospital del Instituto de Previsión Social (IPS) de Concepción.

Además hay 80 trabajadores informales que son los estibadores, en su mayoría niños y nativos de la zona, cuyo trato es más inhumano, según explicaron los enojados pobladores. “Acá trabajamos desde que caminamos, antes nos callábamos, pero ahora ya no, porque estamos cansados de la explotación”, dijo uno de los trabajadores.

La Calera Guyrati está ubicada junto al río Paraguay, al norte del puerto de Concepción, donde los trabajadores se declararon en huelga y pararon todas las actividades. Incluso, ya denunciaron la situación a la Oficina Regional del Ministerio del Trabajo de Concepción, que está intentando una reunión con la patronal.

Los afectados esperan solución, caso contrario amenazan parar la institución educativa, ya que desde hoy lunes dejarán de enviar a sus hijos a la escuela.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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