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5 nov 2018

Vigésimo día de escraches

CONCEPCIÓN. Una nueva movilización pidiendo la renuncia del intendente municipal Alejandro Urbieta (PLRA) se cumplió este domingo en la capital del primer departamento. Los escraches se centraron frente a la casa del padre del jefe comunal.



Desde el 15 de octubre pasado los indignados piden la dimisión del intendente liberal porque supuestamente tiene una mala administración. Ayer se cumplieron 20 días de escraches.

También cuestionan que no se realiza el mantenimiento de las calles, así como la venta de inmuebles municipales.


Los manifestantes se aglutinaron en la plaza Agustín Fernando De Pinedo de donde marcharon hasta frente a la vivienda de los padres del intendente, donde también funciona una farmacia. Allí -mediante altavoces- pidieron la renuncia del político porque supuestamente el padre del mismo es quien impide que su hijo renuncie. Explosionaron bombas de estruendo y lanzaron pinturas a la pared. También quemaron varias cubiertas.

Aseguraron que las movilizaciones no pararán hasta que Urbieta Cáceres renuncie. El político había asegurado que no dimitirá.

En la noche del sábado la manifestación se suspendió debido a la lluvia que se registró en esta ciudad. Para este lunes se pretende instalar una mesa de crisis en el Obispado de Concepción.

ABC

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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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