Veterano del Chaco cumple 109 años en Concepción
Uno de los excombatientes más longevos del país cumplió ayer 109 años de vida en Yby Yaú, Departamento de Concepción. Se trata de Lorenzo Achar Valenzuela, nacido en Horqueta, el 10 de agosto de 1910. Muy joven se radicó en Yby Yaú, donde vive con su familia.

Según los datos recabados, a los 17 años de edad, en el año 1927, se presentó para cumplir con el servicio militar obligatorio (SMO) en la entonces 5ª División de Caballería Acá Verá, actual Regimiento de Infantería Nº 10, sede en Concepción. Luego de tres años de salir de baja, de nuevo se presentó para partir con destino al Chaco con el primer contingente que luchó en Nanawa.
En plena contienda chaqueña fue herido en uno de los brazos en una de las últimas resistencias bolivianas, en Ibibobó, a orillas del río Pilcomayo, y no lejos del río Parapití. Luego de mejorar su herida, volvió a alistarse con destino a Macheretí, desde donde prácticamente retornó después de concluir la guerra.
Achar Valenzuela estuvo en la contienda desde el inicio hasta el final de la guerra.
El hombre tuvo 16 hijos, 11 con su esposa y 5 con otras mujeres.
El festejo reunió a familiares, amigos y vecinos del veterano de la contienda chaqueña, además de autoridades locales y departamentales.
La animación estuvo a cargo de la Banda de Músicos de la 4ª División de Infantería.
Cabe mencionar que Lorenzo Achar Valenzuela es uno de los cinco veteranos sobrevivientes en el departamento y el 102 a nivel país.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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