La esposa de Alejandro Ramos, líder del grupo armado Ejército del Mariscal López (EML), fue capturada en la zona de Belén Cué, distrito de Horqueta, Departamento de Concepción. A este grupo se le sindica el secuestro del ganadero Félix Urbieta.
Lourdes Ramírez de Ramos, esposa de Alejandro Ramos, líder grupo armado del Ejército del Mariscal López (EML), fue capturada en un operativo encabezado por la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), la Fiscalía y la Policía Nacional, según informó el Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI).
La operación, que llevó a la detención de Lourdes, se desarrolló en la zona de Belén Cué, distrito de Horqueta, Departamento de Concepción, informó el corresponsal de Última Hora, Justiniano Riveros.
Días atrás y en un operativo similar en la compañía Salinas Cué, del distrito de Horqueta, fue capturada la hija de la pareja, Lourdes Teresita Ramos.
Los investigadores señalaron que tienen varios elementos de sospecha de que Teresita sería integrante del EML y que tendría participación en el secuestro de Félix Urbieta.
Incluso, la joven ya conversó con la familia del ganadero y afirmó que el hombre murió en el 2019.
Don Félix fue llevado a la fuerza por integrantes del EML, que el 12 de octubre del 2016, irrumpieron la estancia Dos Hermanas, ubicada en Belén.
La familia Urbieta considera que Teresita es clave para recabar información sobre el paradero de Urbieta.
Fuente: UH
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies y basado en la politica de cookies de Google Adsense. Puede leer a continuación el enlace
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

No hay comentarios:
Publicar un comentario