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11 jun 2008

Sacerdote lamenta intolerancia en Casado

El sacerdote católico Eulalio Maldonado, de la parroquia Medalla Milagrosa, de Fernando de la Mora, acompañó la visita de José Luis Chilavert a Puerto Casado, el lunes pasado.
Reconoció su sorpresa por el conflicto que existe en la comunidad, donde un grupo de políticos y dirigentes de la Comisión Pro Tierra se niegan a que la empresa Victoria SA pueda desarrollar sus programas de inversión. “La gente no tiene sustento y lo grave es que se niega a los casadeños la oportunidad de trabajar en forma digna”, mencionó el sacerdote.
Mencionó que tuvo oportunidad de conversar con la gente, en su caminata por las calles de la ciudad. “Me impresionó las condiciones de vida en Casado; sin exagerar puedo decir que contaban con lágrimas que ya no tienen qué comer porque no hay donde trabajar”, expresó. El sacerdote Maldonado mencionó la importancia de dar garantías jurídicas a la empresa. “En todo el país es desesperante la falta de trabajo, no hay donde trabajar.
En Puerto Casado se tiene una empresa en condiciones de invertir, pero un grupo de políticos hunde a la comunidad en la miseria”. Resulto inevitable tocar el tema del sacerdote Martín Rodríguez, párroco y director de la emisora católica Quebracho Poty.
“El tema Victoria SA no es religioso, es una empresa privada que desea invertir y es una oportunidad para que los casadeños puedan tener trabajo. Este sacerdote español se opone planteando una cuestión religiosa y su visión no es la adecuada. La gente necesita trabajar”, expresó finalmente.
La corrupción en Puerto Casado se nutre de la miseria de sus habitantes.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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