CONCEPCION.
El camión triple eje que transportaba 28 rollos de incienso con un peso de unos 45 mil kilos destrozó una parte del puente sobre el río Aquidabán, porque la estructura de madera no soportó el peso.
El fiscal de la unidad especializada en medio ambiente, Richard Alarcón, intervino en el caso para verificar la carga y encontró que los documentos estaban en regla. Los rollos tenían como destino la ciudad de Salto del Guairá. Según las informaciones, una de las vigas de madera se rompió y el vehículo se ladeó quedando detenido por la baranda derecha de la pasarela. El puente tiene 130 metros de longitud. En la cabecera de la pasarela se encuentra un puesto de peaje. El cobro está a cargo de funcionarios contratados por la Gobernación del primer departamento. El percance ocurrió en la tarde del martes y recién luego de 24 horas el camión pudo ser rescatado. Los intervinientes mencionaron que la dueña de la carga, Laura María Castello, se responsabilizó de los gastos de la reparación de la estructura. “Construir un puente de hormigón, en la localidad de Paso Horqueta, sobre el río Aquidabán, costaría 2 millones de dólares”, según el Ing. Julio Arredondo, de la Secretaría de Obras del gobierno departamental. Las rutas del interior del departamento se encuentran en deplorable estado, especialmente las que conectan con el norte, aún sin lluvia. Los puentes sobre el riacho La Paz y los arroyos Tagatiyamí y Tagatiyá Guazú, hace varios años han desaparecido.
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies y basado en la politica de cookies de Google Adsense. Puede leer a continuación el enlace
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
No hay comentarios:
Publicar un comentario