CONCEPCION.
A Magdaleno Silva, los que le conocen desde su niñez, le recuerdan como una persona de origen humilde que en los últimos 10 años tuvo un vertiginoso crecimiento económico. Los colorados de la zona le señalan como el líder del coloradismo en el primer departamento más bien por la amistad que le une con el ex presidente Nicanor Duarte Frutos.
Magdaleno Silva Dávalos nació en la isla de Chaco’i, departamento de Presidente Hayes, frente a Concepción, en el seno de una familia liberal.
La familia Silva Dávalos vivió en el lugar hasta que su padre “don Luciano” (comerciante-agricultor e hijo del gran liberal Liberato Silva), decidió mudarse a Yby Yaú. Allí, Magdaleno estudió en la escuela “Epopeya Nacional” y el colegio “Marcial Samaniego”. Se dedicaba a la venta de leche casa por casa.
Radicado en Yby Yaú, cambió de fervor partidario y pasó a carpas coloradas. Se sabe de su gusto por la carrera de caballos; en un encuentro Silva Dávalos recibió un disparo de arma de fuego cayendo herido en la boca y según algunos pobladores de Yby Yaú, el balazo aún lo tiene en el mentón.
Durante el gobierno stronista, junto a sus hermanos fue un activo funcionario del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), periodo en que se convirtió en un ferviente “hurrero” de las concentraciones políticas, además de ser un activo seccionalero.
En 1992/93 participó en las internas regionales por la chapa Wasmosy-Seifart, logrando introducirse en la ANR como concejal departamental, siendo el más “rabonero” del periodo 93/98.
Siendo concejal departamental, en 1997, le dio su voto al concejal liberal Osvaldo Sánchez Pinto, primo del entonces gobernador renunciante Oscar Denis Sánchez; este acto produjo el duro reproche de los colorados de la zona, algunos incluso le declararon traicionero. Durante el periodo de concejal también trabajó como proveedor de carne para la empresa “Arenas” que asfaltó la Ruta V en el tramo dos, Cuero Fresco.
Ya en la llanura, trabajó en un transporte de pasajeros de porte mediano, cubriendo el tramo de Yby Yaú-Horqueta. También se dedicaba a la venta de helados “chupa-chup”. Además, seguía en el rubro cárnico porque en su casa del barrio San Juan tenía una carnicería.
Según algunas informaciones, empezó su ascendente crecimiento económico cuando fue nombrado funcionario y luego administrador de Aduana en Pedro Juan Caballero. Más de uno escuchó cuando Magdaleno dijo que ganó mucho dinero gracias a la “Comisión de Represión al Contrabando” (decomiso).
Entre los enfrentamientos verbales durante campañas políticas se puede mencionar que siempre atacó al gobierno departamental, que desde el 93 está en manos liberales. Además, cuestionó el actuar de los senadores y diputados liberales, naturales de la zona.
Tiene varios “amigos” a quienes siempre consiguió algún cargo a cambio de favores políticos. Sus amigos le consideran como el líder del coloradismo en el primer departamento.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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