Labriegos que invadieron estancia Santa Silvia, aún continúan en la clandestinidad, según dijo el líder Casildo López.
Mientras la Policía y las autoridades afirmaban el viernes que en la estancia Santa Silvia, en Alfonso Cué, a unos 25 kilómetros de Horqueta, ya no se encontraban los invasores, los labriegos se mantenían en los bosques y se dispersaron ayer las 16:30 horas aproximadamente, según comentó ayer Casildo López, líder de los denominados sintierra, a través de una comunicación telefónica con La Nación.
Por otro lado, indicó que la próxima semana, miembros de una de las comisiones de lucha por la tierra ocuparán el local del Indert de Concepción y que las invasiones continuarán.“Salimos por la zona de Curupa’y Loma, dando la vuelta por Paso Itá”, indicó López, quien cuenta con orden de captura por los incidentes del jueves en el establecimiento ganadero donde ingresó con un grupo de campesinos y asaltó a los trabajadores de una empresa que realiza explotación forestal en la zona.
Ante una consulta, el labriego aseguró que no tienen nada que ver con el Ejército del Pueblo Paraguay EPP, que también reivindica la lucha por la tierra, pero a través de la lucha armada, “no somos un grupo guerrillero”, dijo. López indicó que su grupo mantuvo una reunión el viernes “a la tardecita en el local de la iglesia de la Calle 6, con un enviado del Ministerio del Interior que se comprometió a instalar un nexo con las autoridades nacionales para buscar una salida al conflicto”.
El funcionario con quien se reunió el grupo campesino fue Pedro Santa Cruz, director de relaciones interinstitucionales del Ministerio del Interior.Por otra parte, los 400 agentes policiales destinados en la zona, ayer se mantuvieron solo en alerta, y no realizaron ningún tipo de búsqueda de los campesinos.
Por otra parte, López mencionó que salieron por la zona del asentamiento Curupa’y Loma, ubicado en las cercanías de la estancia Santa Silvia, y dando la vuelta por paso Itá, a unos doce kilómetros del campamento que ocupaban, replegándose hacia el sur ante la presencia policial. “Queríamos participar de una reunión (en el asentamiento) pero ya no pudimos llegar”, dijo.
CANTO DEL GALLO
Sobre el tema del canto del gallo que se escuchó durante una entrevista radial que brindaba desde la clandestinidad, el líder campesino mencionó que eso ocurrió porque en ese momento se encontraba en la casa de un colono donde había animales.
“A las cuatro de la mañana llegamos al lugar, yo me fui con un grupo para reabastecernos de agua y a las ocho ya estuvimos de vuelta”, comentó.Sobre los próximos pasos a tomar, indicó que evaluarán qué hacer, pero no descartó nuevas invasiones. Entre los más próximos mencionó la ocupación del local del Indert de Concepción para la próxima semana.
El grupo de López utiliza como símbolo un pañuelo verde que generalmente les sirve para cubrir el rostro.
“Posiblemente nos quedaremos con la denominación de Pañuelo Verde”, dijo y negó cualquier relación con el denominado Ejército Paraguayo del Pueblo.“No tenemos nada que ver con el EPP, no somos un grupo guerrillero, los que tenemos son rifles y otras armas, pero no son de guerra”, comentó, sobre las armas que mostraron el jueves a la prensa.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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