Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies y basado en la politica de cookies de Google Adsense. Puede leer a continuación el enlace

29 mar 2010

Dos doctores en educación, hijos dilectos norteños

Concepción.- (UH)
Dos destacados profesionales de la educación superior fueron homenajeados por la Junta Municipal de Concepción, que los declaró hijos dilectos de la ciudad.

Se trata de los doctores Clarito Rojas Marín y Luis Gilberto Romero, rector y vicerrector respectivamente, de la Universidad Nacional de Concepción, quienes merecieron el reconocimiento de la corporación legislativa, que los declaró hijos dilectos del Municipio por haber obtenido sus respectivos títulos de doctores en gestión educacional con alta distinción.
Los homenajeados son personas de cuna humilde, que lograron su ascenso a través de sacrificio. Rojas Marín es oriundo de Loreto, donde alternó la chacra con el estudio; se inició en la docencia como docente rural. Luego pasó a ocupar otros cargos en Concepción, hasta llegar al rectorado de la Universidad. Romero es oriundo de Horqueta, médico de profesión, pero su vocación hacia la docencia siempre lo llevó a las aulas de instituciones medias y universitarias.
Adolfina Ortiz de Peña, presidenta de la Junta Municipal, indicó que los declaran hijos dilectos reconociendo el gran sacrificio realizado y por su gran colaboración para la creación y actual crecimiento de la Universidad Nacional de Concepción.
Los homenajeados se comprometieron a seguir adelante con mucho empeño por el bien de la educación superior.

No hay comentarios:

C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

INFORMACIONES EN SALUD Y MEDICINA

MEDICINA NATURAL PARAGUAY