Concepción.- (UH) Una familia rural de Concepción apuesta a la producción hortícola obteniendo buenos resultados. A la falta de tecnología le pone esfuerzo, voluntad y perseverancia.
Don Isidro Ruiz de 63 años, es de la comunidad del Kilómetro 10, distrito de Concepción. Siempre fue agricultor, trabajo con el cual, crió y educó a sus 7 hijos, que hoy en día están dispersos en busca de mejores horizontes.
En la medida en que avanzaba la edad y el trabajo de la agricultura casera se volvía más pesado, optó en experimentar la producción hortícola, que requiere menos espacio y menos esfuerzo físico.
Se inició con una pequeña parcela y luego aumentó por los buenos resultados que obtenía. Actualmente, la producción de tomate, locote, cebolla, perejil, lechuga, acelga, frutilla entre otros, es su principal fuente de ingreso.
El sexagenario no cuenta con sistema de regadío, por lo que su esposa, Cipriana y su hija menor, Luz Marina, le ayudan en la tarea de riego con regadera manual, dos veces al día. De esta forma, mantiene el suelo con estado óptimo para que sus cultivos se desarrollen regularmente.
Todos sus productos comercializan en el Mercado Municipal de Concepción hasta donde, su esposa e hija, llevan en su carrito estirado por caballos, evitando el pago de pasajes o combustibles.
"Nuestra producción es muy conocida y requerida por nuestros clientes, vendemos todos los que llevamos al Mercado, a veces vienen a comprarnos de la propia chacra", dice don Isidro.
Comenta que su trabajo es silencioso y que mezcla con la producción agrícola, aunque no en mayor escala, porque exige demasiado esfuerzo físico. "Yo tengo producción de mandioca, sandía, pero mi fuerte es la huerta, que me da de vivir bastante bien", agregó.
Doña Cipriana Figueredo, sostuvo que el mundo de su marido es su huerta. "El amanece y oscurece en su chacra, es su mundo y nosotras le apoyamos", dijo la señora.
El trabajo de la familia se constituye en un ejemplo de vida para muchos habitantes campesinos, que tienen un pedazo de tierra, pero que no lo explota. Don Isidro comentó que la producción hortícola no requiere mucho espacio, pero sí voluntad y perseverancia, porque no todas las veces sale bien.
SUEÑO
Como todos los productores, don Isidro Ruiz tiene su sueño. Consiste en contar con un sistema de riego y la cobertura de media sombra. Ambos elementos son costosos y para su posibilidad económica es inaccesible.
Cree que contando con esta tecnología aumentará ostensiblemente su producción y reducirá el esfuerzo físico que pone cada día, más aún por su edad.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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