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9 abr 2011

Oficina del Indert se utiliza como almacén en Puentesiño

PUENTESIÑO, Concepción (ABC). Tras un recorrido realizado por el presidente del Indert, Ing. Eugenio Alonso, en esta ciudad, se descubrió que la oficina local del ente estatal funciona como despensa.


Según Alonso, el predio y la oficina en sí pertenecen a la institución estatal, hasta existe un funcionario de nombre Pablo Pereira que está a cargo; sin embargo, la misma permanecía cerrada. El presidente se mostró sorprendido indicando que justamente esa es la desgracia del Indert, la existencia de funcionarios que le “acuchillan por la espalda”. “Dejan nuestra imagen por el suelo. Estas son las cosas que tenemos que combatir como autoridades nacionales”, señaló Alonso. La familia que ocupaba el predio indicó que Pereira fue quien les autorizó a ocupar el lugar, pero no sabían que era una oficina estatal, ya que encontraron el lugar en total estado de abandono. Procedieron a limpiarla y posteriormente la ocuparon, ya que el encargado no les había mencionado nada. Por su parte, el funcionario Pablo Pereira, con más de 30 años de antigüedad en el ente, acudió rápidamente al lugar tras el aviso de que el presidente estaba en la oficina a su cargo. Llegó y quiso culpar a la familia por el ingreso, evadiendo totalmente su responsabilidad. Manifestó que efectivamente autorizó el ingreso temporal de los ocupantes hasta que consigan un lugar para vivir, pero no para instalar un comercio. Se labró un acta de la situación y se dio un plazo de una semana a la familia para el abandono del lugar, teniendo en cuenta que existían 4 niños pequeños.

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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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