CONCEPCION (ABC). Alberto Nicolás Cardozo, funcionario con nueve años de antigüedad en la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap), fue repuesto en su función de lector de medidores mediante un recurso de amparo.
El trabajador fue despedido de la empresa en el mes de febrero sin justificación alguna. El afectado calificó su desvinculación como una persecución sindical.
El recurso de amparo fue presentado ante el juez de Alberto Zarratea, quien hizo lugar al pedido y el funcionario fue repuesto en su función ayer.
Los antecedentes del caso señalan que el trabajador fue notificado el 22 de febrero de 2011 quedando desvinculado de la empresa sin motivo alguno. Según el afectado, la Essap le ofreció indemnizarle con G. 19 millones, lo cual no aceptó y recurrió a la justicia.
Alberto Cardozo calificó su despido como una cuestión sindical ya que es candidato a miembro. “El presidente (Emiliano Insfrán) fue quien decidió mi desvinculación de la empresa y el interventor Christian Duarte me comunicó la decisión. Mi despido fue sin justificación alguna, incluso no me realizaron ningún sumario, no tuve problemas en mi trabajo”, sostuvo.
En la mañana de ayer, la actuaria judicial, Eva Añasco, notificó a Cardozo de la resolución judicial, la funcionaria no permitió el acceso a la prensa al local de la Essap y se mostró hasta molesta por la presencia de los comunicadores.
Quejas contra ANDE
Varios usuarios denunciaron que desde la instalación de los medidores digitales de la ANDE, el valor que pagan por el servicio de energía eléctrica se ha triplicado.
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies y basado en la politica de cookies de Google Adsense. Puede leer a continuación el enlace
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
No hay comentarios:
Publicar un comentario