Renta Personal: al llegar a los 120 salarios mínimos, contribuyente debe inscribirse
Las personas físicas y las sociedades simples serán contribuyentes del Impuesto a la Renta Personal (IRP) al alcanzar un ingreso acumulado de 120 salarios mínimos en lo que va del año. No importa el momento del año en que se supera dicho monto, desde el día siguiente se es contribuyente de este impuesto.
A partir de esa fecha, la persona tiene 30 días hábiles para inscribirse en las oficinas de la Administración Tributaria.
El IRP entrará en vigencia desde este agosto próximo y está dirigido a las personas que ganan más de 199 millones de guaraníes al año, esto es, para quienes desde el pasado 23 de julio en que fue promulgado el decreto respectivo y hasta el mes de diciembre de 2012 perciban 120 salarios mínimos.
Desde el día siguiente de haber superado ese monto, la persona pasará a ser contribuyente del IRP y deberá juntar las boletas para deducir sus gastos. El plazo para la inscripción en este tributo es de 30 días contados a partir de superar la cifra establecida.
El pago del impuesto es anual y comenzará en el 2013, siempre y cuando los ingresos sean mayores que los egresos (gastos e inversiones). De lo contrario, el contribuyente solo deberá presentar la declaración jurada relevando el movimiento de ingresos y egresos.
Es de señalar que en este momento los técnicos del Ministerio de Hacienda trabajan en la reglamentación de la ley que pone en vigencia este tributo.
Fuente: hacienda.gov.py
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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