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26 oct 2013

Obispos repudian crimen del agente

Los obispos del Paraguay emitieron ayer un comunicado para repudiar el atentado ocurrido el miércoles 23 de octubre en la zona de Horqueta, departamento de Concepción, ocasión en que perdió la vida el comisario principal Manuel Enrique Escurra, jefe de la comisaría de esa localidad.

Los pastores, al tiempo de rechazar y condenar este hecho criminal y sus consecuencias, expresan sus condolencias, cercanía espiritual y solidaridad con los familiares y seres queridos de la víctima. Asimismo, elevan oraciones por el fallecido.

“La Iglesia condena todo tipo de violencia y ningún fin justifica su uso. El Señor, que proclama «bienaventurados los que construyen la paz» (Mt 5, 9), exige la paz del corazón y denuncia la inmoralidad de la ira, la venganza, el odio y la violencia que atropellan la dignidad de las personas”, expresa el documento.

Los obispos señalan que el homicidio directo y voluntario no tiene justificación alguna. La vida humana es un valor supremo, es sagrada, y atentar contra ella constituye un grave delito contra la ley moral.

“La Iglesia exhorta a las autoridades a poner el máximo empeño en salvaguardar la vida de las personas, identificar a los responsables del crimen y aplicar los castigos establecidos por la ley. Al mismo tiempo, insta a toda la ciudadanía a trabajar en solidaridad y comunión por la paz en sus comunidades”, finaliza el documento.

El comisario principal Manuel Escurra acusó un balazo en la nuca y otro en el brazo, en la emboscada del EPP en la colonia Tupãrenda, a 11 kilómetros del centro de Horqueta.


Fuente: ABC

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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