Puerto Ybapobõ, aislado y siempre en el olvido
- SAN PEDRO DE YCUAMANDYYÚ. Puerto Ybapobõ, situado en el distrito de San Pedro de Ycuamandyyú, debido a la desidia de sus autoridades de turno, está sumergido en el olvido y actualmente las más de 300 familias de la ribera se encuentran aisladas por la falta de caminos, además están obligadas a beber el vital líquido del río, pues no tienen agua potable.
Puerto Ybapobõ está situada a orillas del río Paraguay, por tierra dista unos 150 km del casco urbano de la capital departamental, y actualmente el camino está intransitable en varios tramos por las inundaciones.
Varios precarios puentes de madera fueron arrastrados por la riada.
Otra salida por tierra con que cuenta la comunidad es el tramo de 52 km para llegar a Concepción, pero también esta zona está intransitable.
La mayor parte de la población se dedica a la pesca, pero con la crecida del río escasean los peces, y tampoco generan recursos.
Además, los cultivos de renta de las familias quedaron bajo agua.
“No tenemos camino, algunos docentes no vienen, es imposible el desarrollo normal de clases. En materia de salud no hay medicamentos ni ambulancia, ya estamos preocupados, algunas casas están inundadas”, dijo Fermina Orué, pobladora.
Todos coinciden en que el intendente Juan Carlos Rodríguez (ANR) y su hermano el gobernador Vicente Rodríguez (ANR) desde que asumieron nunca llegaron a la zona y que solo en épocas electorales las autoridades se acercan al lugar.
Agua del río
Por otro lado, la provisión de agua potable está cortada por avería en las cañerías y es imposible localizar dónde se encuentra el desperfecto, atendiendo que el agua potable recorre más de 27 km para llegar al lugar y todo quedó bajo agua.
Ante esta situación beben agua del río, lo que a su vez produce varias enfermedades, sobre todo en los más pequeños.
ABC
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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