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13 ene 2015

ARP rechaza a los narcoganaderos

La Asociación Rural del Paraguay (ARP) rechaza categóricamente a los narcotraficantes que pretenden usar a la ganadería para el lavado de dinero y les dan “bolillas negras” (voto de rechazo) para evitar que entren al gremio, declaró ayer su presidente, el Dr. Germán Ruiz, durante una rueda de prensa.
Aclaró que el ganadero investigado por homicidio Vilmar Acosta no es socio de la ARP y explicó que su gremio nada puede hacer para impedir que los sospechados de ser narcoganaderos vendan sus animales, porque es el Senacsa la institución que autoriza esa clase de operación y que Seprelad y Senad son las instituciones que deberían funcionar para combatir los ilícitos de narcotráfico.

“Nosotros no tenemos ninguna responsabilidad sobre los 140.000 propietarios de ganado que existen en el país, solo somos responsables de los actos de nuestros socios, que son alrededor de 3.000”, refirió.

Explicó que, a lo sumo, los afiliados a la ARP pueden formular denuncias con toda responsabilidad, ante las instituciones correspondientes. En ese sentido, Ruiz informó que recientemente han acercado a las autoridades la denuncia de cuatro casos concretos.

Indicó que no es fácil realizar las acusaciones contra narcotraficantes, en vista a que los ganaderos están solos en sus establecimientos en zonas donde casi no hay presencia del Estado.

Lamentó que justamente un ganadero, pariente suyo y que era presidente de la Regional Concepción de la ARP, Félix García, fuera asesinado frente al portón de su estancia justamente por haber aportado datos para investigar a presuntos narcotraficantes.

ABC

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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