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3 mar 2015

Propuesta y esperanza en Concepción

Cualquier analista de hechos culturales, sociales y políticos, que pretende interpretar lo sucedido y su significación profunda, debe observar las expresiones de todos los lenguajes de esos hechos y sin falta el lenguaje total.
El pasado lunes 23 del presente mes tuve la satisfacción de participar, en la ciudad de Concepción, en la “apertura oficial del año escolar 2015” celebrada por la ministra de Educación y Cultura, Sra. Marta Lafuente, y sus más directos colaboradores del ministerio (viceministros, directores, secretario general, etc…), que contaron con la presencia y el apoyo del presidente de la República, Sr. Horacio Cartes.

¿Por qué en Concepción? Es evidente en el lenguaje críptico la intención sociopolítica de la elección de la ciudad de Concepción y de la sencilla y acogedora Escuela Básica número 294, Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia.

El discurso de la directora de la escuela fue perfecto para darnos la bienvenida y contextualizar el acto. Perfecto en su expresión y dicción, en su brevedad y en su prudente sugerencia. Estábamos en una escuela dinámica, creciendo física y profesionalmente, inclusiva, lista para secundar el nuevo emprendimiento del MEC y trabajar con niñas y niños en la importantísima educación inicial desde los tres años de edad.

El discurso de la Sra. ministra llenó las expectativas: concreto, con mucha e importante información, positivo, tratando de hechos y no de teorías, de programas en marcha y no hipótesis de promesas, por encima de cualquier tipo de posible o real agresión, ofreciendo servicio y entusiasmo, en lenguaje llano que pudieron entender todos, casi casi hasta los alumnos pequeñitos de educación inicial que adornaban con su belleza y sus globos las primeras filas de la audiencia.

Los jóvenes estuvieron presentes y dijeron cantando el mensaje de la esperanza, allí extraordinariamente emotivo, hasta gritar melódicamente “que se puede lograr lo imposible”.

El Presidente de la República, acompañado de ministros y autoridades locales, con su lenguaje corporal y gestual, relajado y a gusto, reforzaba las afirmaciones de compromiso, trabajo, profesionalidad y esperanza.

La presencia de la Sra. Leslie A. Bassett, embajadora de los Estados Unidos, no pasó desapercibida, aun siendo extremadamente sencilla y sin especial protocolo para su ubicación y acompañamiento. En interpretación del lenguaje total, solamente su presencia precisamente en Concepción, para un acto educativo escolar, está cargada de intencionalidad y mensajes. La sabiduría popular dice que “para buen entendedor sobran las palabras”.

El acto tuvo explícita significación social porque allí estaba la comunidad educativa total, con representantes de distintos sectores de la sociedad concepcionera, de diferentes edades, en convivencia alentadora mezclados con los profesionales de la educación y los estudiantes.

Sin duda, se trataba de un acto cultural. Los principales agentes de promoción y desarrollo de la cultura coincidieron en la misma carpa desde las diez de la mañana.

Pero el acto, por la presencia del Presidente de la República, de los ministros, del gobernador, del Intendente, de las autoridades locales y específicamente por celebrarse en Concepción, fue un acto trascendido por la dimensión política.

El Gobierno, especialmente desde el Poder Ejecutivo, ha llevado a Concepción no solo su apoyo moral, sino una propuesta sustantiva y radical. El futuro de todos los paraguayos, el bienestar de la ciudadanía, el desarrollo humano, social, económico y político se construye con y desde la educación en convivencia de paz, en libertad, respetando los derechos humanos de todos, desde los más pequeños, colaborando juntos en la construcción del Bien Común.

La violencia, los asesinatos, los secuestros, las drogas y el narcotráfico, el terrorismo… destruyen las familias, la sociedad, la convivencia, la paz, sembrando injusticias radicales y arbitrarias, la muerte y hasta la cultura de la muerte, que atropella los derechos fundamentales de todos.

Ningún país en la historia y en el mundo ha triunfado y construido la vida, la libertad y la paz con el terror.

La propuesta y la esperanza están en la humanización, en la educación que colabora con las familias y la ciudadanía toda en ayudar a niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos a lograr la madurez de todas sus potencialidades para ser ciudadanos constructores y partícipes de un nuevo y soñado Paraguay.

El camino pasa necesariamente por la educación. Jamás por la violencia.

ABC

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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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