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2 may 2015

Narco fue condenado a 12 años de cárcel


Santiago Fariña González fue condenado a 12 años de cárcel luego de haber sido hallado culpable por los hechos punibles de siembra y tenencia de marihuana.

El 9 de abril del año 2013, el fiscal Celso Morales y agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas encontraron dos campamentos precarios, con utensilios varios y una prensa de madera, en el retiro Colonia, antiguamente estancia Ñe’a, ubicado en la zona de Mbokaja’i, del distrito de Yby Yaú, en el Departamento de Concepción, luego de realizar un recorrido por las distintas zonas del establecimiento. Los agentes también hallaron 802 kilos de marihuana picada, 308 kilos de marihuana en rama y 6 kilos de semillas de marihuana, que fueron llevados como evidencias a la base de la Senad.

Al día siguiente siguió el procedimiento, esta vez en la zona de Potrero 27, de la estancia Ñe’a, donde fueron hallados varios campamentos. Allí se produjo inclusive un enfrentamiento con hombres armados que se encontraban en la estancia; estos dispararon contra los agentes para luego darse a la fuga, perdiéndose entre los matorrales. En ese mismo operativo fue detenido Fariña González, que también estaba disparando a los agentes. En su poder fue hallado un rifle calibre .22, de la marca Rossi. En el sitio fueron encontrados 790 kilos de marihuana picada, 2.600 kilos de marihuana en rama, 4 kilos de marihuana prensada y 3.516 kilos de marihuana en proceso de secado.

El Tribunal de Sentencia estuvo integrado por los magistrados Gloria Torres, Julio López y Félix González.

UH

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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