Cruz Roja inició segunda ayuda humanitaria a Concepción
La Cruz Roja Paraguaya inició la segunda etapa de ayuda en los municipios de Concepción afectados por el tornado que sacudió la zona el pasado mes de abril.
El trabajo consiste en la distribución de materiales que figuraban en la lista confeccionada por cada familia, de acuerdo a sus necesidades de reactivación de medios de vida y equipamiento.
La acción continuará hasta cubrir las necesidades de 1.200 familias. Esta operación está integralmente financiada por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Además, se desarrollan de manera constante durante estos 3 meses las actividades de apoyo psicosocial, salud comunitaria y talleres de capacitación en reactivación agropecuaria.
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| Casi todas las familias solicitaron chapas y demás insumos. |
En la Villa Don Bosco, en el Municipio de Loreto, la coordinadora Francisca Díaz de Velázquez comentó que son 37 familias. "En mi caso estoy cargando mi carro con lo que les pedí: chapa, alambre tejido, mangueras, 2 cerditos, alambre, 10 pollitos y más de 20 kilos de alimento balanceado. Voy a poder arreglar el corral de los chanchos y mi gallinero nuevamente", expresó.
Francisca vive con su marido y tiene 7 hijos, entre los 19 y los 28 años, que trabajan en los campos. Plantan sésamo y mandioca para autoconsumo y comercialización.
En la comunidad Santo Domingo, Celedonia Prieto, con 3 niños de entre 1 y 14 años, explicó que es madre soltera y vive de la venta de huevos y gallinas. "Hice un pedido de chapas y clavos para arreglar mi techo, que sufrió mucho en el tornado. Además, se arruinaron mis cultivos y por eso pedí pollitos, chanchos y maíz. Antes de la Cruz Roja no hubo ninguna ayuda", refirió.
En la comunidad Loma Florida son 11 las familias afectadas que recibieron ayuda.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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