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25 nov 2015

ACA pudo enterrar plata de secuestros

Una serie de videos inéditos de la casi extinta Agrupación Campesina Armada (ACA) revela que los ahora desaparecidos criminales pudieron haber dejado guardadas millonarias sumas de dinero, producto de extorsiones a ganaderos, en tambores enterrados en las inmediaciones de sus campamentos.
Uno de los videos, por ejemplo, enseña al líder de la gavilla, Alfredo Jara Larrea, enterrando enseres de supervivencia y provistas en una fosa en medio del monte. Esta modalidad es exactamente igual a la utilizada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y los pozos son conocidos como “caletas”. Estos escondites son la forma en que ocultan los criminales sus ganancias producto de actividades ilícitas.

Jara Larrea y tres de sus cómplices cayeron abatidos el 16 de noviembre pasado en un asalto de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) al campamento de la cuadrilla, a orillas del río Aquidabán, en Yby Yaú.

Tras el operativo fueron rescatados varios videos que aún no se conocían y que hacen suponer que los criminales enterraban el dinero que les cobraban a los ganaderos, como a Hernán Silva Smith, a quien en junio de 2014 le sacaron nada menos que G. 1.300 millones después de mantenerlo secuestrado por 24 horas.

Ahora resta saber en qué lugares se encuentran estas “caletas” y recuperar el dinero y también alguna que otra evidencia que lleve a la captura total de este grupo de criminales que actualmente están sin un líder.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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