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7 dic 2015

Joven campesina vende frutas para estudiar Arquitectura

CONCEPCIÓN.- Una joven del sector rural quiere ser arquitecta y no renuncia a su sueño, pese a la pobreza y a su condición de madre soltera. De día vende productos agrícolas en su motocarro y de noche estudia.
Se trata de Leidy Figueredo Céspedes, una joven de 22 años que vive en la comunidad San Antonio, distante unos 13 km de la ciudad de Concepción. Es la quinta entre sus 8 hermanos.

Desde niña siempre se inclinó hacía los dibujos y diseños de edificios, hecho que más adelante le motivó a optar por la difícil carrera de Arquitectura.

Viajar a la capital, Asunción, o a otras ciudades no estaba en sus posibilidades, pero cuando concluyó sus estudios secundarios se habilitó la carrera de Arquitectura en una universidad privada de Concepción, hasta donde acudió a inscribirse.

Tuvo sus percances, porque se convirtió en madre. Eso le privó de un semestre de estudios, pero desde el año pasado volvió a las aulas y con entusiasmo va adelante pensando en el tercer curso de la carrera.

Arquitectura es cara y su familia no está en condiciones de solventarla. Sus padres se dedican a la agricultura y los precios de los productos no bastan para soportar las cuotas exigidas.

Comentó que ante esta situación tomó la iniciativa de adquirir con apoyo de su padre un motocarro en el cual viaja diariamente a Concepción comercializando frutas y verduras casa por casa. "Decidí hacer esto y me conviene, con esto puedo estudiar", comentó la joven.

En su vehículo hay de todo, es una verdulería andante. Vende tomate, locote, lechuga, naranja, mandarina, pomelo, mamón, cebolla, pepino, entre otros productos naturales.

La joven dijo que hay trabajos honestos para sus pares que quieran llegar al objetivo. "No se debe buscar solo plata fácil, se puede ganar con honestidad para cumplir el sueño", señaló.

Dijo que a la mañana recorre la ciudad hasta las 13.00, luego retorna a su casa. "En horas de la tarde salgo a comprar productos de mis vecinos para completar la carga, a la noche vuelvo a la ciudad para la facultad", indicó.

La joven lleva el primer año concluido de Arquitectura en la UPAP (Universidad Politécnica y Artística del Paraguay), sede Concepción. Considera que va concluir exitosamente porque está detrás de su sueño de ser una gran profesional y con apoyo de sus familiares.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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