Kurusu de Hierro: Esperan explicación sobre muerte de Ojeda
Representantes del Servicio Paz y Justicia-Paraguay y de la Comisión de Derechos Humanos del Senado se trasladaron ayer hasta Nueva Fortuna, Kurusu de Hierro, departamento de Concepción, para recabar información sobre la muerte de Julián Ojeda Espínola, ultimado con disparos de fusil el pasado viernes 18 en una acción de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC).

El grupo se interiorizó de la situación que se vive en esa zona y relevaron testimonios sobre lo ocurrido con Julián Ojeda, escucharon a pobladores y vecinos del infortunado y se informaron de los hechos que rodearon a la muerte de la citada persona, explicó Vidal Acevedo, del Serpaj-Paraguay.
Comentó que hubo mucha desinformación de lo que pasó realmente con Julián Ojeda. Según versiones de familiares, Ojeda fue asesinado cuando fue de caza. Terminó muerto en manos de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), por supuesta vinculación con el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
Señaló que en los próximos días elevarán un informe a las instituciones del Estado, sobre todo a la Comisión Permanente del Congreso y a la Fiscalía General, sobre las versiones que recogieron en la comunidad Nueva Fortuna, donde residía Ojeda.
Acevedo dijo que los familiares de Julián hasta ahora no han recibido una explicación, ni del gobierno ni de la fiscalía, de qué fue lo que pasó realmente con el infortunado.
La delegación integraron también dos asesores de la Comisión de Derechos Humanos del Senado; Mons. Pablo Cáceres y Benjamín Valiente, de la Pastoral Social de Concepción; Marciano Jara, de la Coordinadora de Organizaciones Campesinas de Concepción; periodistas de Concepción y familiares y vecinos de Julián Ojeda.
ABC
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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