Militares se retiran de comisarías en la zona del EPP
CONCEPCIÓN.- Los militares apostados como refuerzos a la Comisaría 21ª de Kurusu de Hierro y del Puesto Policía Nº 7 de Núcleo 3 Arroyito, distritos de Azotey y Horqueta respectivamente, se retiraron de estos lugares llevándose sus Tanques Urutú. Agentes policiales también pidieron sus traslados por sentirse inseguros.
Según los datos obtenidos, en fecha 28 de febrero de este año, 10 personales militares con un tanque Urutú se retiraron de la dependencia policial de Kurusu de Hierro, mientras que el 4 de marzo pasado dos efectivos militares con un tanque Urutú abandonaron el Puesto Policial Nº 7 Núcleo Tres.Según explicó el teniente coronel Raúl Pereira, vocero de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), es una decisión adoptada para optimizar recursos y dinamizar tareas. “Es una reorganización para buscar nuevos resultados”, sostuvo.Dijo que no hay ningún problema como ya se manifiestan en los medios, pero que estos militares estarán en nuevas sedes asignadas en la zona sin descuidar las sedes policiales señaladas.“Para tranquilidad de la ciudadanía informo que las Fuerzas Armadas no saldrán del departamento hasta tanto se solucione el problema de los supuestos guerrilleros”, expresó Pereira.Según la información recibida, ante esta situación, los efectivos policiales que prestan servicio en estas reparticiones solicitaron verbalmente su traslado a otras dependencias del departamento. El argumento es que estas comisarias se ubican en la Zona Roja, donde presumiblemente opera el Ejército del Pueblo Paraguayo, que al no tener el debido refuerzo de militares se vuelve más peligroso el trabajo.
UH
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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