Vendieron gallinas para ayudar a una compañera que se accidentó
CONCEPCIÓN.- Alumnos del colegio nacional San Blas, del distrito de Concepción, organizaron una peculiar campaña de solidaridad a favor de una compañera accidentada. Recolectaron gallinas caseras y las vendieron en la ciudad.

Solidaridad. La gente se acercó al puesto de venta y en una hora ya no quedó nada.
Los chicos del centro de estudiantes resolvieron solicitar a sus compañeros el aporte de una gallina de modo a cooperar con su compañera internada en Asunción en estado de recuperación, tras un accidente.
La respuesta fue óptima, pero solo decidieron llevar 40 gallinas para la feria, donde en una hora comercializaron todas. “Hemos traído 40 gallinas, las vendimos todas a G. 30.000 y a 35.000, recaudamos G. 1.300.000 para nuestra compañera que nos necesita”, dijo Josefina Espínola, presidenta del centro de estudiantes.
Comentó que llegaron a ese acuerdo, porque no hay condiciones económicas para aportar dinero por la crisis existente en el campo. “Consideramos que todas las familias del campo tenemos muchas aves domésticas y por ello decidimos aportar, faenar y comercializar”, destacó la joven.
El director de la institución, Felipe Pacciello, y el catedrático Sebastián Olazar acompañaron a los jóvenes que se ubicaron frente al local de la Feria Departamental de Productos Agrícolas, ubicado cerca de la rotonda del barrio Itacurubí.
En una hora comercializaron todos sus productos acompañados de mandioca como obsequio. Los chicos se sintieron felices por la excelente respuesta de la ciudadanía concepcionera y creen que volverán a esta peculiar campaña de solidaridad.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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