La fiscala en lo Civil, Comercial, Laboral y de la Adolescencia de Concepción, Ondina Cabral de Campuzano, podría ser investigada por el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM) a raíz de que presuntamente incidió directamente en la investigación del homicidio de su cuñado, quien era el jefe de la Patrulla Caminera del primer departamento.
El crimen ocurrió el miércoles de mañana en la ciudad de Belén, cuando el inspector Óscar Ramón Campuzano González (54) se enfrentó a balazos contra su vecino, el granjero Dionisio Mereles Gómez (62).
El problema entre ambos se había iniciado ya meses atrás, cuando Campuzano supuestamente obligó al capataz de su establecimiento a trasladar uno de sus animales vacunos hasta la granja de Mereles para denunciar posteriormente a este último por abigeato.
Tras la muerte del uniformado, el granjero se entregó y alegó que solamente se defendió del ataque.
El revólver de Campuzano fue entregado a su hermano, por el médico que lo auxilió en Concepción.
Sin embargo, cuando la Policía fue a rescatar el arma, como para someterla a pericia y corroborar la versión del granjero, la asistente fiscal Rosana Mazacote dijo que su jefa, la fiscala Ondina Cabral, no entregaría el revólver sin una orden judicial, pese a que ella no es la fiscala de la causa ni mucho menos fiscala en lo penal.
La fiscala Carolina Quevedo, quien es la que investiga el caso, ahora deberá seguramente recuperar el revólver del agente asesinado, para continuar con la investigación.
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies y basado en la politica de cookies de Google Adsense. Puede leer a continuación el enlace
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
No hay comentarios:
Publicar un comentario