Carlos Miguel Samudio Giménez (31) fue condenado a una década de encierro al ser encontrado culpable de violar a una mujer de 78 años en Vallemí, departamento de Concepción.
Coacción sexual y violación son los hechos punibles por el que fue condenado el hombre. El Tribunal de Sentencia integrado por los jueces Gloria Mabel Torres, Magdalena Dos Santos Llamosas y Félix González Núñez. Representó al Ministerio Público la agente fiscal Silvia Margarita González, de la Fiscalía Regional de Concepción.
De acuerdo a los antecedentes, el crimen ocurrió en la madrugada del 17 de agosto de 2015, en la vivienda de la propia víctima, ubicada sobre la calle Río Apa del barrio Virgen de Fátima de Vallemí.
La mujer de 78 años se despierta luego de que golpean la puerta. Al abrirla, fue sorprendida por el ahora condenado, quien la tomó del brazo y la llevó a los estirones hasta la habitación. Una vez dentro, la golpeó en reiteradas ocasiones en la cabeza, cuello, boca y brazos, y tras dominarla, abusó sexualmente de ella.
Vecinos del lugar dieron aviso a la policía tras escuchar los ruegos y pedidos de auxilio de la víctima. Samudio Giménez intentó escapar pero tras una breve persecución dio a la fuga y tras una fue aprehendido.
Se identificó a sí mismo como Alfredo Samudio Giménez, pero una vez cotejados sus datos en el sistema de la Policía, se descubrió que mintió y que su verdadera identidad es Carlos Miguel Samudio Giménez.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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