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2 ago 2017

Condenan a hombre por abusar de hija biológica

CONCEPCIÓN. Un hombre fue condenado a 22 años de cárcel, luego de haberse comprobado que violaba sistemáticamente a su propia hija, menor de edad. Producto de los constantes sometimientos, la joven tuvo dos hijos y quedó con secuelas psicológicas.



Según consta en la denuncia, desde los 12 años la niña recibía violencia psicológica, y cuando tenía 14 años, empezó a ser abusada sexualmente por su padre de 58 años, cuya edad omitimos para proteger a la víctima. En ese entonces la familia vivía en la zona de Agaigo, distrito de Loreto, y antes que naciera el primer bebé se mudaron al departamento de San Pedro, la menor continuaba siendo sometida sexualmente. En ese lugar quedó nuevamente embarazada.

A consecuencia de los abusos, la menor tuvo dos hijos a quienes se le practicó la prueba de ADN, y se pudo comprobar que el padre biológico es el propio González Cantero. Cuando la joven se mudó con una hermana mayor a la ciudad de Concepción comentó de lo sucedido a sus familiares, quienes realizaron la denuncia.

Este martes, el Tribunal de sentencia de Concepción, conformado por los jueces Fulvio Salinas, Richard Alarcón y Honorina Acosta, condenó a 22 años de prisión al hombre. El condenado deberá permanecer en la Penitenciaría Regional de Concepción hasta el 8 de junio del año 2038.

Afectada

Según el informe psicológico, la víctima está totalmente afectada por los abusos. Ya no come ni se asea, y desconoce a sus familiares. Actualmente, la niña sigue un tratamiento en una Unidad de Salud Mental.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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