Fingió un robo y al ser descubierto quiso sobornar a la Policía
Un hombre fue aprehendido luego de haber simulado ser víctima de un robo, al ser descubierto por la Policía Nacional intentó supuestamente sobornar a uno de los uniformados. Sucedió en la ciudad de Yby Yaú, Departamento de Concepción.
Se trata de Joel Adán Dávalos Galeano (27), quien es agente oficial de una empresa telefónica, informó el periodista de Última Hora.
De entre su ropa interior se recuperó la cantidad de G. 12.865.000 que quiso denunciar como robado y al ser sorprendido con el dinero dijo al jefe de la Comisaría 7.ª de Yby Yaú que se quede con esa suma incautada y que le haga correr su denuncia.
El hombre se presentó este lunes en la Comisaría y relató que supuestos motochorros le robaron G. 34 millones en efectivo, producto de la recaudación del día por venta de saldo para teléfonos.
Manifestó que se encontraba realizando su trabajo por las calles de Yby Yaú cuando fue interceptado en la vía pública por dos delincuentes a bordo de una motocicleta, quienes con una pistola lo amenazaron y le despojaron de todo el dinero que tenía.
El hombre cayó en varias contradicciones al ser consultado sobre más detalles del hecho, por lo que se le realizó el cateo y se encontró el monto entre su ropa interior.
Al ser consultado sobre el origen, no supo explicar e intentó sobornar al personal policial interviniente manifestándole que se quede con ese dinero sin mencionar nada y que le haga figurar en la denuncia que dicho dinero fue robado, inmediatamente el hombre quedó aprehendido y se encuentra a disposición del Ministerio Público UH
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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