Ex presidente de la LCF cae de nuevo con cocaína
Un alijo de 21 kilos de cocaína fue incautado ayer por la Senad en una casa del barrio Republicano de Asunción. El traficante detenido es un paraguayo que ya estuvo preso en Alemania por el mismo hecho. Aparentemente, estaba tratando de reactivar su red. El detenido fue dirigente de Futbol en Concepción.

El procedimiento se llevó a cabo ayer de mañana, cuando agentes especiales de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) irrumpieron en una casa del barrio Republicano de Asunción, dos cuadras detrás del supermercado Stock de la avenida Félix Bogado.
En el procedimiento, supervisado por el fiscal Hugo Volpe, cayó detenido Antonio González Álvarez, de 58 años, oriundo de la ciudad de Concepción. Este guardaba la droga en una maleta escondida en una dependencia de la vivienda que alquilaba desde hace dos años.
El fiscal Volpe manifestó a ABC Color que, aparentemente, González estaba intentado reactivar una organización de tráfico internacional de estupefacientes, ya que la anterior para la cual trabajaba fue desbaratada el 12 de abril de 2010, cuando la Policía de Alemania incautó en el puerto de Hamburgo un cargamento de 1.300 kilos de cocaína, que fue en aquel entonces el mayor en la historia de ese país europeo. Sin embargo, en 2017 cayó otro envío de tres toneladas del polvo blanco, que también salió de nuestro país.
La mercancía retenida en Hamburgo en 2010 había sido enviada en una embarcación que zarpó de un puerto de Asunción. Los 1.244 paquetes de cocaína estaban escondidos entre un cargamento de leña y aserrín.
Entre otros detenidos y encarcelados por aquel caso del 2010 figura el entonces oficial de la Policía de nuestro país Francisco Javier Goiburú Cáceres, quien actualmente tiene 43 años de edad y supuestamente sigue preso en Alemania, de acuerdo con las averiguaciones hechas ayer.
Supuestamente, Goiburú y otros miembros de la red delataron a Antonio González Álvarez, quien fue detenido luego en el país europeo e igualmente sentenciado por narcotráfico.
Dirigente de fútbol
Antonio González Álvarez pasó encerrado solo tres años y medio en Alemania y regresó a Paraguay hace dos años. Desde que volvió al país, se instaló en su ciudad natal, Concepción, aunque también pasaba ciertos periodos en la casa alquilada de Asunción donde cayó detenido ayer.
Para disimular su actividad principal, el narcotráfico, fungía ser vendedor de madera y retomó su faceta de dirigente de fútbol, ya que anteriormente llegó a ser presidente de la Liga Concepcionera de Fútbol.
Desde este año se desempeña como presidente del club Adolfo Riquelme, monarca vigente en la ciudad de Concepción.
De hecho, en la casa allanada ayer por la Senad en Asunción fueron encontrados, además del supuesto narco, su concubina de 21 años y un joven concepcionero al que trajo a la capital supuestamente para probarlo en un equipo profesional.
La Fiscalía, seguramente, investigará si González también inyectó dinero del narcotráfico al fútbol regional.
Ya en horas de la noche se llevó a cabo un allanamiento en su vivienda y la comitiva logró incautar numerosas boletas de depósito, en las cuales figuraban montos en dólares americanos y que eran enviados al extranjero.
ABC
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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