Comuna de San Carlos, con millonaria facturación con político
Uno de los aspectos que el intendente del distrito de San Carlos del Apa, Higinio Fernández, debe explicar a la Justicia es la sospechosa millonaria adjudicación de obras a la empresa de un político liberal, ligado a los Urbieta de Concepción, que en un año embolsó más de 1.000 millones de guaraníes.

Se trata de Julio David Fischer, dueño de las empresas de Piedra. Com y Emprendimiento Concepción, que solo en el 2017 facturó más de 1.000 millones de guaraníes con obras adjudicadas en supuestas reparaciones de caminos y construcciones de graderías del polideportivo del colegio local.
La denuncia de los concejales municipales sostiene que las referidas empresas no aparecieron en el 2017 y que las reparaciones de caminos jamás se concretaron. Recién en el 2018, los trabajadores de la empresa aparecieron para reparar las obras mal hechas de las graderías del colegio, según Daniel Fernández, presidente de la Junta Municipal.
Las obras de graderías fueron rechazadas en su momento por el fiscal de obras, Arq. Sergio Flores.
Fischer es abogado de profesión, pero se dedica al rubro de la construcción. Tiene obras adjudicadas en Concepción y San Carlos del Apa. Pertenece al equipo político del intendente de Concepción, Alejandro Urbieta a quien lo defiende a capa y espada dentro de las acusaciones que hace la ciudadanía indignada a la administración del jefe comunal liberal.
El intendente Fernández, ya se halla imputado por “lesión de confianza, producción inmediata de documento público de contenido falso” y con medidas alternativas. Todo a raíz de la denuncia realizada por concejales municipales, quienes piden que la Fiscalía investigue a Fischer, porque ha facturado y cobrado millonarias sumas sin realizar las obras.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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