Aumentan denuncias contra el intendente
Una ex funcionaria municipal de Concepción radicó una denuncia a la Fiscalía contra el intendente liberal Alejandro Tati Urbieta por la supuesta comisión de hechos punibles de apropiación y lesión de confianza. Con esto suman a 5 las denuncias contra el jefe comunal.

La denunciantes es Wilma Beatriz Melgarejo de Romero, destituida en el 2016 por el actual jefe comunal, con 23 años de antigüedad y sin causa justificada. Hoy en día se halla acorralada por la caja jubilatoria, ya que el intendente nunca depositó sus aportes de 4 años e incluso las cuotas de su préstamo, que fueron descontados de sus salarios.
“Ella se vio en la obligación de radicar esta denuncia, ya que se halla imposibilitada para cualquier operación financiera, puesto que la caja de jubilaciones también ya la demandó por impagos de sus cuotas y no puede jubilarse”, señaló Osvaldo Sánchez Pintos, abogado patrocinante de la denuncia.
Señaló que la mujer pide que la fiscala Silvia González de la Unidad 4 investigue el hecho e impute.
“Ella, paralelamente a las acciones civiles a las que llegará más adelante, quiere que la justicia se encargue de este hombre que se apropió de sus aportes”, destacó.
En un principio, el intendente pudo “solucionar” tres denuncias similares reparando los daños materiales. Otro, sin embargo, le costó la imputación y una prisión domiciliaria por 10 días. El abogado Marcelo Bernal patrocina a tres ex funcionarios que presentaron denuncias similares que obran en las unidades fiscales de Ondina Cabral, Celso Morales y Leticia Del Puerto. Según Bernal, esta última agente fiscal debe apartarse porque es comadre del intendente Urbieta.
ABC
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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