Una mujer es presidenta de la Liga Horqueteña de Fútbol
HORQUETA. Una mujer decidió tomar la posta de la presidencia de la Liga Horqueteña de Fútbol (LHF) y fue como titular de la entidad el 18 de diciembre pasado.

Se trata de Nancy Coronel, una docente que reemplazó en el cargo a Luis Cabrera Morínigo.
Coronel dijo que ingresó a la dirigencia deportiva hace unos años a través del Club Deportivo Horqueteño, gracias a la invitación que recibió de los dirigentes del club Castor Areco y Graciela “Muki” Fleitas.
Señaló que la llevó a ser dirigente deportiva el aumento de la drogadicción en los jóvenes, e indicó que su afán es fomentar la práctica del fútbol para que los adolescentes no se conviertan en drogadictos.
Coronel recordó que desde 2009 trabajó como dirigente del Club Deportivo Horqueteño, y a mediados del diciembre pasado le propusieron la presidencia de la Liga, que aceptó para que el fútbol no muera en esta ciudad.
Sostuvo que espera la ayuda de la gente debido a que, desde que se agudizó la crisis económica en el país, muchos de los dirigentes con más recursos económicos abandonaron el fúbtol en la zona y los clubes, desde el año 2000, son manejados por personas de escasos recursos.
Por otra parte informó que aún no se completó la comisión directiva de la Liga, pero señaló que por ahora es secretario administrativo de la entidad Lino Duarte, y expresó que en una reunión prevista para el viernes próximo, con la aprobación de los delegados de los clubes, completarán la comisión.
También apuntó que aún no se definió la fecha del inicio del campeonato oficial de la Liga, y sostuvo que deben fijar el día de la apertura en breve, debido a que la Unión del Fútbol del Interior exige que los torneos se adelanten para que se dispute el campeonato nacional interligas de este año.
ABC
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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