Pasajera denunció viaje en condiciones infrahumanas
CONCEPCIÓN. Una persona que salió el viernes a las 14:30 de Asunción, en un ómnibus de la empresa Nueva Asunción S.A (NASA) con destino a la capital del primer departamento denunció que el viaje lo hicieron sin luces internas y acondicionador de aire.

La denunciante, identificada como Verónica Aquino, explicó que la travesía duró 10 horas y que en Pozo Colorado, los responsables del vehículo alzaron unos 18 pasajeros extras, que tuvieron que viajar de pie a lo largo de 146 kilómetros.
Según comentó a ABC Color Aquino, en la zona de Cerrito, departamento de Presidente Hayes, el ómnibus en que viajaba con destino a la ciudad de Concepción quedó durante 45 minutos en medio de un fuerte viento. “Nos dijeron el chofer y el copiloto que el vehículo iba a seguir con el viaje, pero sin luces internas y sin funcionar el acondicionador de aire”, recordó.
La pasajera dijo que el transporte público venía lleno, y que los pasajeros demostraron su disconformidad con la forma en que estaban viajando. “A las 20:30 llegamos a Pozo Colorado (distante a 270 kilómetros de Asunción) allí alzaron a unas 18 personas extras que llenaron el pasillo del bus. Con el calor que se sentía y la falta de aire, llegar a Concepción fue toda una odisea”, lamentó.
De acuerdo al relato de la mujer, a las 22:30 llegaron a la ciudad de Concepción. Lamentó que se sigan ofreciendo este tipo de servicio por parte de empresas de transporte que cubren el itinerario de Asunción a Concepción, y viceversa.
SIN RESPUESTA
En la mañana de este sábado, esta corresponsalía se comunicó telefónicamente con Luís Núñez, funcionario de la empresa NASA. Luego de comentarle sobre la denuncia de la pasajera Verónica Aquino, el trabajador se comprometió a averiguar sobre lo sucedido y devolver la llamada. Hasta el momento, Luis Núñez no brindó la versión de la empresa sobre lo acontecido.
ABC
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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