Plantean permutar inmuebles
Familias que ocupan un inmueble de la Gobernación departamental, desafectado por ley a favor de la Asociación de Adultos Mayores Oñondivepa para la construcción de un hospital geriátrico, se movilizaron ayer, pidiendo una salida que beneficie a ambos sectores.

Aproximadamente 150 familias ocupan un inmueble de la Gobernación, que, según su líder, María Luisa Villalba, lo hacen desde el 2014 con la esperanza de obtener viviendas populares para los pobres. “No somos invasores, entramos al lugar en el 2014, antes de que la Asociación de Adultos Mayores solicite el predio”, señaló.
Destacó que cuando supieron que en noviembre del 2017 se sancionó la ley de desafectación, plantearon a la Cámara de Diputados, a través del diputado Luis Urbieta, una armonización de la ley, ofreciendo una hectárea para el hospital, proyecto que fue rechazado en la Cámara de Senadores hace unos días.
“Ahora ofrecemos dos espacios más, con los cuales tenemos tres hectáreas para el hospital, a fin de que mi gente quede en el lugar”, destacó la líder de los sintecho.
Por su parte, los directivos de la Asociación de Adultos Mayores Oñondivepa urgieron al gobernador Édgar López a transferir las cinco hectáreas desafectadas por ley, tal como los había prometido después del estudio de la Cámara Alta.
El 26 de octubre del 2016 el diputado Alsimio Casco presentó el pedido de desafectación, y en noviembre del 2017 fue sancionada la ley que desafecta las cinco de las 33 hectáreas de la Gobernación, a favor de la asociación, para la construcción de un hospital geriátrico.
El inmueble de cinco hectáreas se ubica en la Finca N° 517, padrón N1 220, lote A-17, de la comunidad denominada Rincón de Luna, distante a cinco km del radio urbano de la ciudad.
UH
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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